Poesía a La Sagra.

¡Oh Sagra mía! Eres mi mágica montaña.
Tallada al sol, a la nieve, al hielo, al viento
te contemplo límpida entre albos sueños lunares
y recuerdos de los días junto a ti vividos.
 
Quién pudiera hollar tu altanera cúspide a diario,
quién besar tus tan añosos pinares laricios,
quién pasear entre tus agrestes altozanos,
quién sentarse bajo tus ilustradas encinas.
 
¡Oh Sagra mía!, pirámide de roca enhiesta,
preñada de una fuerza primigenia que brota
una y otra vez, que surge y se expande libre
como rayos de Zeus en un Olimpo cercano.
 
Esa fuerza fue el hacha que forjó la historia,
que curtió el rígido cuero, que labró la tierra
pisada por nuestros antepasados primeros,
hombres y mujeres de un ya prehistórico Orce,
tan próximo en la distancia, sentido y loado.
 
Quién no quisiera ser pedrusco de tus laderas,
quién no ser fuente que alimentase tus tornajos
en donde allí bebieran la cabra montañesa,
el águila real, el jabalí, el montés gato.
 
¡Oh Sagra mía!, nívea amada de mi amor,
de un amor imperturbable que rasga las nubes
y navega por un océano de añoranzas
cuando mirando el plácido mar de ti se acuerda.

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Josep Antoni Aznar

29.07.2003

la sagra

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